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La Fe se mide en Acciones, no en Oraciones
"No todo el que me diga 'Señor, Señor' entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre" (Mt 7,21).


Por: Rafael Moya | Fuente: Cristo en la Ciudad



Calle transitada. Personas con prisa. Manos vacías que pasan de largo.

Muchos hablan de fe, pero pocos la encarnan.

La fe no se mide en las oraciones que decimos,

sino en los pasos que damos para acompañar,

en la mano que se tiende,



en el tiempo que regalamos a quien está solo.

Cristo en la Ciudad no nos pide discursos largos,

sino acciones pequeñas que cambian destinos.

 “La Fe se mide en Acciones, no en Oraciones.”

La oración es necesaria, pero la fe no se agota en ella. Jesús mismo nos lo dijo: “No todo el que me diga ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre” (Mt 7,21).



En la ciudad, la fe se mide en gestos: visitar al enfermo, compartir con el hambriento, defender al olvidado. La fe que se queda en palabras no toca corazones; la fe que se vuelve acción, sí.







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